Hola, soy Bárbara. Reina, sí. Pero con los pies en la tierra (y el rosario en la mano).
Probablemente nunca hayas oído hablar de mí. No salgo en series, no tengo biopic, y mi nombre suena más a colegio concertado que a historia viva.
Pero viví en un palacio, fui reina de España, y lo más importante: supe que el poder sin fe es solo una corona vacía.
Me gustaba la música (Bach me flipaba), rezaba con la misma pasión con la que otros se pelean por seguidores, y amaba profundamente. A Dios, a mi gente… y a mi esposo, aunque la corte era un caos de rumores y abanicos venenosos.
No fui santa de altar, pero tampoco me callé cuando las cosas se torcían. Si crees que ser devota es aburrido, déjame enseñarte lo que es tener fe sin perder la dignidad, el humor, ni el peinado.
Haz clic en mi dibujo si quieres saber cómo se sobrevive a un trono sin perder el alma.
¿Sabes?: no necesitas una corona. Solo un poco de fuego por dentro.

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